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RUTA DE LOS CONQUISTADORES 2001

 

 

PREPARACIÓN

 

Puede decirse que realicé un 85 a 90% de las indicaciones del entrenador, y del programa de entrenamiento suplido por él.   Las fallas de algunos días se debieron a  lluvia, cansancio y dedicación al resto de ocupaciones que tengo.

 

El ritmo de vida no me permite dormirme antes de las 10 de la noche y me cuesta levantarme en las mañanas.   Esto ocurre más que por el cansancio muscular o carga de entrenamiento, porque he llegado a la conclusión de que ocupo al menos 8 horas de sueño mínimas.

 

Me parece que producto de los fondos que realizamos, me sentí muy bien después de cada día de competencia, no tuve dolores y el descanso de la noche me fue suficiente, sin embargo, sentí mucho estrés de competencia antes de empezar.   En los trayectos iniciales tuve pesadez o lentitud para empezar a sentirme bien en cuanto al ritmo de carrera.   Pude sentir que reacciono muy bien a la longitud y duración de toda  la carrera, sin embargo, en los momentos donde se requiere de esfuerzos extra, no pude esforzarme más allá de un ritmo razonablemente fuerte y mantenido.   A lo largo de las etapas, el ritmo mantenido se tradujo en constancia y logré recuperarme un montón en la segunda parte de las etapas.   Por lo regular, empiezo lento y poco a poco me voy sintiendo mejor y logró subir el nivel apreciablemente hacia el final.

 

Creo que con el mismo plan de entrenamiento que tuve este año, el año entrante  puedo sacarle mucho más provecho a la temporada, pues puedo colaborar más con los objetivos propuestos.   Me conozco mejor y manejo mejor lo que se requiere de mi.

 

PRE-RUTA

 

La pre – ruta me sirvió mucho para coger confianza en lo que tenía para competir.   Me afectó el hecho de que durara 11 horas y 14 minutos, lo que no difiere mucho de lo que había hecho en años anteriores (12 horas, aunque el trayecto era más corto) y yo esperaba hacer mucho menos tiempo.    Esto también es producto de las “habladas” a las que doy cabida, pues otros ciclistas del mismo grupo de entrenamiento se encargan de hacer comentarios subjetivos y con ellos crear falsas expectativas que al final son nocivas ( como por ejemplo:  “este año Ud. Tiene que dejar perdidos a los amigos suyos, con todo lo que hemos entrenado, así me pasó a mi...” ), lo cual a fin de cuentas considero que es una falta de madurez propia para determinar lo que puedo o no llevar a cabo por mi mismo.  Además,  no se trata solo de tiempos, sino también de como me sentí, durante y al final de la competencia.

 

La pre - ruta debo tomarla como un fondo más, de manera que si quisiera me pueda  retirar a medio camino,  o lo que más me convenga.   Yo la tomé como si fuera la competencia y me estresé innecesariamente.   Algunas personas inclusive, al salir del barrial ( Parque Nal. Carara ), se retiraron para no maltratarse, y luego durante la Ruta hicieron muy buen papel.   Se puede decir que las veces que subimos a San Juan de Chicúa, fueron una especie de pre-ruta para el segundo día, y yo las capitalicé muy bien.

 

ENTRENAMIENTO

 

Lo disfruté tanto o más que la competencia misma, la disciplina siempre me ha gustado y es parte del éxito de este año, el haberme sobrepuesto a las exigencias de la vida diaria y haber entrenado, mantenido una dieta de adelgazamiento y no haber dejado nada botado en cuanto a mis otras obligaciones.

 

Creo que debí haber hecho un poco más de esfuerzo en cuanto a trabajar el rango anaeróbico, que pareciera ser donde me puedo esforzar menos.  Cuando me mantengo en el rango aeróbico,  pedaleo por horas sin cansarme, pero si tengo que ponerle mucho me fatigo y me siento mal.    A pesar de que adelgacé bastante,  creo que para llegar a un nivel de competencia  ( hacer 10 horas el primer día o menos ), sigo teniendo una contextura muy pesada y no logro mover mi propia masa hacia arriba en los barriales, lo cual en la calle no me afecta tanto por las pendientes más suaves.

 

Aunque desde luego hay condiciones naturales de cada ciclista que lo hacen llegar a ser campeón de su categoría, algunas cosas no las comprendo, como por ejemplo, personas de contextura gruesa ( como la mía, un poco menos o un poco más ), que en los barriales me pasaron a una velocidad  muy superior a la que yo podía.   Me sorprendió conocer tiempos de personas, también gruesas, que dicen haber hecho 9 horas y 50 minutos ( no son datos oficiales y los ciclistas somos peor que pescadores?? Lo cierto es que entraron delante mío ),  lo cual no logro comprender pues yo hice lo que tenía que  hacer durante el año y mi tiempo fue mayor.

 

Espero tener un entrenamiento igual o mejor durante el año 2002.

 

 

DIA VIERNES:  PUNTA LEONA-EL RODEO

 

Estuve muy tranquilo toda la noche y como tal arranqué en la madrugada.   La noche anterior estuve muy relajado probablemente producto de la experiencia de la pre – ruta.    Mucha gente me conoce y saluda como un competidor más y eso aunque no se por que exactamente, me fue reconfortante.   Traté de no tocar el tema de la carrera con nadie para que no me “cocodrilearan” ( hablar tonteras para serruchar el piso, es como una manía  que tenemos las personas), con solo que hablé con una persona y me dijo:  “subiste de peso, porque para la pre-ruta estabas mucho más delgado”,  ya me preocupé un poco, así que decidí hablar de cualquier cosa menos de la competencia con nadie en el hotel.

 

En el ascenso a Bijagual hice menos tiempo que en la pre – ruta, pero iba más presionado por haber más competidores.   La única caramañola que llevaba se me cayó en lo oscuro y no pude parar a juntarla, así que subí sin agua y a los asistentes de carrera ( La doña,  mi cuñado y su esposa y otro cuñado, sin los cuales no hubiera podido hacer la ruta)  no los dejaron subir por el camino con el carro. A Dios gracias, Charlie (asistente de La Nación ) me regaló un par de caramañolas extra que tenía (le debo la vida) y en el barrial dejé botada otra de esas nuevas caramañolas, por lo que junté una del piso, le eché una lavadita en el río y continué,  con ellas terminé de salir del infierno ese.   El mejor tiempo que he hecho nunca en ese barrial fue en la Ruta, pues llegué al puesto de salida a las 9 a.m. ( todo un record ), y no me sentía mal en absoluto.   Me afectó que a medio barrial me “rayó” Mario Naranjo que iba “espantado” junto con Ronald Vargas y empecé a sentir que iba muy lento y que lo estaba haciendo mal.   Tomé varias “ruedas”, una de ellas fueron  los esposos Koberg (o como se escriba ) que venían muy bien, sobre todo la muchacha; y ellos me sacaron, aunque después creo que los pasé en el camino de piedra y no los ví más.   Al llegar al puesto me dieron la noticia de que Ronald y Mario se habían retirado porque uno se cayó y el otro empezó a vomitar.   Fue una especie de respuesta a mis interrogantes de que tenía que confiar más en mi propio criterio y llevar mi propio ritmo de carrera.    Llegué a San Pedro de Turrubares, muy bien, a las 10: 45 a.m.  Paré y descancé unos 10 minutos comí y me refresqué.   Uno de mis asistentes, me puso unas hojas de repollo en la cabeza, que no se donde había visto o leído que ayuda para mantener fresca la cabeza.   Los carajillos del lugar empezaron a gritarme:  “Se va la ensalada, se va la ensalada...”   Omar Jiménez, iba en un carro y cuando me vio, me gritó: “¿A que hora se fuma esa vara que lleva en la jupa?”,  no se si el repollo me ayudó o no, pero me hizo famoso en ese trayecto de la ruta.

 

Subí a Grifo Alto, muy bien...Plato grande y tercera o cuarta atrás, alcancé no menos de 5 ciclistas, incluyendo a tres mujeres, que a partir de ahí se quedaron.   Casi no paré en Grifo Alto, y empecé el descenso hacia las huellas de Balsa de Atenas ( muy bonito trayecto donde me pasaron unos tres ciclistas suicidas ).   Subí montado por lo menos la mitad de las huellas, porque estaban secas sin musgo y no resbalaban, luego caminé hasta arriba.   Llegué a Picagres como a las 2 y 20 p.m.  comí algo y le puse a salir.

 

El trayecto Picagres – U. La Paz, lo hice en gran forma,  después de Piedras Negras hasta donde las pendientes son más fuertes, había mucho barro, pero aún así alcance como a 7 ciclistas que iban “gateando”, lo cual me dio fuerzas para “emplatonar” y darle a muerte, parado en los pedales y por dentro de las curvas.   Si con esto no disminuí mucho el tiempo, por lo menos me ayudó sicológicamente a darle con ganas y a  emocionar a los asistentes que seguro ya venían cansados.   Cuando me bajé, todos los asistentes me felicitaron pues le había ganado  a  otro  poco  de   malos   en ese último trayecto   y estaban contentos y emocionados (recuérdese que entre los asistentes venía la doña y me interesaba impresionarla).

 

Tiempo total:   10 horas y 55 minutos ( No oficial todavía, pero bastante cerca ), lo cual es como 20 minutos menos que en la Pre – Ruta.

 

Notas:

 

1.           Había personajes que no se vieron entrenando nunca y aparecieron con tiempos de 9 horas y cosas rarísimas.

2.           Me ganaron algunas personas que en la Pre – ruta yo les metí hasta una (1) hora.

3.           Me esforcé lo que pude y solo le bajé a la Pre – ruta 20 minutos, pero me sentí muy bien.   Al salir del Barrial tan temprano creí que iba a mejorar mucho más el tiempo total, pero no fue así.  Perdí mucho tiempo bajando de Grifo Alto a Picagres.

4.           Comí lo más regularmente que pude cada 30 minutos y tomé líquidos cada 15, eso me ayudó realmente, sentí la diferencia en la energía hacia los finales de las etapas.

 

 

DIA SABADO:  LOS YOSES – TURRIALBA

 

En la noche comí todo lo que pude y mi hija me dio un buen masaje liviano o superficial, con Bengay, lo cual me hizo sudar toda la noche.   No paré de comer ni beber hasta que me dormí.

 

Me desperté solo antes de que el reloj sonara, a las 3 y 50 a.m.   Tomé  un vaso de agua en ayunas ( me ayuda a ir al baño ) ,  desayuné cereal, fui al baño.  Me embadurné de Pañalito, por absolutamente todas partes.   Los asistentes me tenían la bici en óptimas condiciones y listas las cosas que ocupaba ese día y el día siguiente ( son unos “carga”  y les estoy muy agradecido ).   Nos fuimos para Los Yoses, firmé.  Ví a Tinker Juárez (¡¡¡Claro,  no va a ser bueno si mide la mitad que yo!! A lo alto y a lo ancho), me ayudó ver al Prof. José Naranjo, y le puse con lo que pude hasta Tres Ríos.

 

La parte del barrial después del Seminario Menor, estaba horrible y no se porque no me sentí del todo bien, otras veces lo he hecho con más determinación y sintiéndome mejor.   Le dí gracias a Dios al salir a Llano Grande y ver que no venía tan atrás como yo me sentía.   Talvés porque me alcanzó Omar Jiménez que iba como un balazo.   Oí, aunque no lo pude enfocar mucho (no lo pude ver) al Prof. Naranjo, en la salida a Llano Grande, ya iba como loco.

 

Ya en la calle agarré buenas “ruedas” que poco a poco fui superando y dejando atrás.   Monté un buen paso y subí muy bien.  La calle me favorece, a pesar de que la pendiente era fuerte.   Tuve mucho control de la desesperación y con eso alcancé mucha gente que empezó dándole durísimo.   Yo resisto mucho el frío y con solo mangas, camiseta, camisa y al final una “yaquet”  corta viento me fue suficiente.   Desde luego, que además de los asistentes, estaba toda mi familia dándome apoyo y eso ayuda mucho.    Hice una parada antes de empezar a bajar, comí y tome algo caliente ( torta de huevo con macarrones calientes, café  y un sandwish de atún ), recargué caramañolas y comida y empecé a bajar al Turrialba Lodge.

 

El peso corporal actual,  la bicicleta más a mi medida y los frenos de disco, me hicieron mejorar mucho la bajada.   No se que tan rápido la hice, pero fue mucho más cómoda y suelta.   Como nunca antes alcancé gente bajando y no me pasó nadie.   El barrial y las piedras estaban muy técnicas y las superé en buena forma.   Tuve que parar a ajustar los fibras de los frenos a medio camino y luego seguí bastante rápido, al menos para mis términos.

 

Llegué a Turrialba a eso de la 1:30 p.m. (7 horas y 30 minutos o un poco más, no tengo ese dato)

 

Me cambié inmediatamente, comí y me fui al hotel donde volví a almorzar y luego dormí una hora y media.   Me levanté a cenar y luego de revisar la bici, me acosté como a las 9 p.m.   Un buen “pacho” fue que en el hotelillo donde estábamos, me despertó un ratón caminándome en la cabeza, así como suena, un ratón.   Desde luego casi me “arratono” del brinco que pegué y él salió volando.   Eso fue como a las 3 a.m. y ya no pude dormir bien vigilando al bicho ese, porque el hueco por donde salió se veía desde mi cama.

 

DIA DOMINGO:   TURRIALBA – LIMÓN

 

Me levanté a las 4 y 30 a.m. me vestí y  fui a desayunar ( pinto con huevos revueltos y café, fresco de frutas y pan, riquísimo pero muy pesado si consideramos que los días anteriores desayuné cereal lo que me asentó mejor)

 

El día amaneció nublado y lluvioso, lo cual no era muy alentador.   Ya para las 6 y 30 a.m. no estaba lloviendo y la carrera se atrasó para empezar a las 6 y 50 a.m.  Me puse mangas y el calor en conjunto con el exceso de humedad me causaron mucho sudor y sofoque.  Toda la salida de Turrialba hacia los Bajos de Bonilla no me fueron para nada agradables, me tuve que quitar las mangas y además, la bicicleta empezó a molestar.

 

El plato medio que es de los que más se usa, se “chupaba” la cadena y no me dejó usarlo más, incluso me provocó caerme dos veces ( Tengo la rodilla rota y los codos ).   Esto implicó que solo podía ir en el plato pequeño o en el grande, por eso no pude coger ritmo.   Me sentí malísimo.   Me costó mucho coger un buen ritmo.   Todo cambió al llegar al pie de la cuesta de la Alegría de Siquirres, puse el plato pequeño y con paciencia y sin perder el paso subí toda la cuesta, con lo cual alcancé a por lo menos 30 ciclistas.   Algunos ciclistas me volvieron  a alcanzar al salir de la cuesta por que me estallé y duré unos 5 minutos en cambiar el neumático.    Aún después de la carrera alguna gente vino a felicitarme por haber aguantado toda la cuesta sin bajarme ni una sola vez, pues ahí caminó casi todo el mundo...creo que ese fue uno de los episodios donde más se notó el entrenamiento y la preparación que traía.

 

Desde el Alto de la Alegría, puse el plato grande y le dí sin parar hasta la meta.    Ni siquiera sobre la línea férrea bajé el ritmo, tuve temor de que la bici no aguantara, pero entre más cerca me sentía, más duro le daba.   Todo el tiempo que perdí al principio lo repuse al final.   Sobre todo al pasar por uno de los ríos, donde alcancé a ese Señor Wolfe con una sola pierna, como para meditar en muchas de las actitudes que tenemos ante la vida.   Ya había tenido la experiencia de verlo en el barrial del primer día, donde fue un verdadero espectáculo, al igual que en el cruce de los ríos, donde con dos piernas era factible ahogarse y no se como hizo para salir adelante.

Al salir de uno de esos ríos, creo que era el Madre de Dios,  alcancé a  Omar Jiménez caminando, pues otra vez había quebrado el pasador y el plato de la multiplicación.   Está muy pesado y tiene demasiada fuerza, lástima que no entrenó bien,  porque hubiera sido inalcanzable.

 

Hice un cierre espectacular, a toda máquina en plato grande aun sobre la línea y rebasé por lo menos 10 ciclista en el trayecto de Matina a la meta, único trayecto donde no comí mucho y menos lo hice regularmente.

 

Los esposos Koberg tenían bicicletas con doble suspensión, lo cual los favoreció muchísimo en los caminos de lastre y sobre todo en la línea férrea, donde iban conversando de lo más campantes, mientras yo hacía ingentes esfuerzos para no soltarme de esa rueda;  así lo hice, hasta el puesto de la boca del pantano, donde una vez llegados, le puse a muerte  y les metí por lo menos media hora hasta la meta.   El camino a lo largo de la playa estaba en buena parte inundado y tal y como se puede ver en las fotos de La Nación, la bicicleta de hundía hasta por encima de media llanta.  Esto implica una gran dificultad para pedalear, lo cual me obligó a subirme otro  buen trayecto a la línea del tren.

 

Otro buen pacho fue que al llegar a Limón, me fui a bañar, en unos tubos bastante sucios y  de agua sucia y mal oliente, pero yo tenía mucho barro.  Cuando me quité los zapatos, de dentro salió una lombriz como de 15 cm de largo, nada de extrañar si consideramos los charcos y ríos por donde había pasado.

 

 

RECUPERACIÓN POSTERIOR

 

Me sentí fuerte, no podía dormir.  Comí en la meta –espagueti con carne de soya- y comí en Guápiles –casado especial con pollo- dormí muy bien esa noche.   El lunes estuve descansando, aunque activamente, pues me desperté a las 5 a.m. y ya no pude dormir más.

 

No fue sino hasta el miércoles que salí a darme una vuelta a Las Nubes de Coronado para aterrizar el esfuerzo realizado.

 

Estoy muy satisfecho con el desempeño realizado en esta Ruta, hice un buen papel y me recuperé adecuada y rápidamente.

 

 

Es importante anotar aquí un comentario de mi esposa:

 

“...esta ruta me gustó mucho,  corriste muy bien.   Se veía como que podías aún ir más rápido y no sufrí mucho viéndote sufrir, porque en todo momento llegaste hablando tranquilo a los puestos y las metas, sin denotar gran cansancio,  no como en las rutas anteriores...”

 

 

 

La dieta en general que más me favoreció en los tres días fue:

 

1.                 Manzanas pequeñas nacionales, que son un poco más ácidas.

2.                 Sándwishes sin bordes de:  atún, o mortadela o jalea.

3.                 En un puesto había pan con mantequilla de maní y me supo muy bien.

4.                 Pan con paté en el Volcán estuvo bien.

5.                 Banano pasa.

6.                 Pasas.

7.                 Miel de abeja en bolsitas plásticas.

8.                 Galletas Chiqui con chocolate.

9.                 Agua dulce caliente en el ascenso al volcán Irazú.

10.             Bolsitas de Coca Cola.

11.             Bolsas de Sandia y Papaya picada finamente para romper la bolsa y chupar.

12.             Termo con torta de huevo caliente en el cruce del Volcán.

 

En las noches las cenas consistieron principalmente de pastas, mucho líquido (esto me faltó al cierre del segundo día en Turrialba).   Mucha gente utiliza Cofal o Bengay al llegar o antes de salir, yo no estoy seguro de que me haga muy bueno, pues eso me hace sudar demasiado, debo investigar más el asunto.

 

 

Kenneth Bolaños Irigaray


 

 

 

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